Cómo hacer un exfoliante natural para tu cabello

Hello chic@s! Muchas veces probamos de todo para intentar aumentar el brillo y la vitalidad de nuestro cabello y aunque utilicemos productos buenos no conseguimos los resultados esperados. En estos casos lo mejor es  tratar el tema desde la raíz y centrarnos directamente en el cuero cabelludo que es donde nace el pelo. De ahí la importancia de una buena exfoliación.

 

Este tratamiento permite mejorar la circulación y  ayudar  a la regeneración de las células. La idea es deshacerse de las células muertas, del exceso de grasa y de los residuos que nos hayan podido dejar otros productos de belleza. Se trata de despejar los poros de impurezas, evitando así que el pelo se ahogue por el exceso de grasa o de piel seca. Una técnica que si bien muchos la utilizan para limpiar la piel de la cara y del cuerpo, son muy pocos los que la aplican también al cuero cabelludo.

 

Está claro que hoy en día en Internet podemos encontrar productos para el pelo muy baratos en páginas de anuncios online, lo cual es una ventaja no solo por la gran variedad que ofrecen sino también porque nos evitan el hecho de tener que ir tienda por tienda en busca de un determinado artículo. Sin embargo, cuando se habla de exfoliación también puedes optar por una opción mucho más casera y ser tú el encargado de prepararte una mascarilla 100% personalizada.

 

Para ello solo necesitas un poco de azúcar moreno, una crema de enjuague, un aceite a elección y un cuenco que siempre puedes conseguir en el mercado de segunda mano.

  1. Realizar la mezcla: Gracias al tamaño de su grano, el azúcar moreno es la base de toda exfoliación casera. A partir de ahí puedes agregar un enjuague de jojoba o uno normal y luego aceite de oliva, de manzanilla, de árbol de té, de almendras o de menta dependiendo de si se trata de un cuero cabelludo seco o graso, si se tiene seborrea, acné, etc. También se puede agregar harina de avena ya que aporta una gran cantidad de vitaminas. Las medidas del azúcar moreno, de la crema de enjuague y de la harina de avena tienen que ser las mismas. Mientras que con respecto al aceite, lo mejor es aplicar unas 15 gotas.

 

  1. Aplicación: Mojar el pelo lo suficiente como si nos fuésemos a duchar y aplicar la mezcla con los dedos realizando movimientos en círculo que vayan desde la nuca hasta la parte superior de la cabeza, de manera que cubramos poco a poco todo el cuero cabelludo. Realizar este proceso al menos durante 5 minutos.

 

  1. Enjuague: Por último, enjuagar con abundante agua. Hazlo durante varios minutos y luego mezcla en un recipiente un vaso de agua con medio de vinagre y échatelo en el pelo. De esta forma, desaparecerá cualquier residuo que pudiese haber quedado. Luego lava el pelo con el shampoo y el enjuague que utilizas habitualmente.

 

Es importante realizar este tratamiento con cierta periodicidad para poder obtener mejores resultados. Por lo general, se aconseja llevarlo a cabo una o dos veces por mes, aunque en los casos en los que se utilicen una gran cantidad de geles, lacas o mascarillas es mejor hacerlo una vez por semana.

 

Articulo escrito por nuestra escritora invitada. L.C

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